¿Desigualdad? No, gracias

Decía nuestro amado líder, Mariano Rajoy, en una de las pocas entrevistas que concede que España, no se está convirtiendo en un país más desigual, con ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. “No hay en este momento unos indicadores precisos ni en España ni en Europa sobre los datos de desigualdad”, explicaba el presidente a los periodistas de la entrevista coral, que nosotros vimos publicada en El País.

Y, por una vez, creo que tiene razón. Al menos es lo que se deduce de un par de asuntos que he podido observar hoy.

El primero de ellos, el de la tragedia de la familia de Alcalá de Guadaira, en la que han muerto los dos padres y una de las hijas, mientras que la otra hija se encuentra grave. Todavía está por esclarecer cuál ha sido la causa de la muerte, pero todo apunta a que sea por comer pescado en mal estado. Llevaban tiempo jugando a la ruleta rusa de la comida caducada, aceptando las sobras de supermercados, y han terminado perdiendo la apuesta.

Resulta que el padre era un fontanero en paro desde hace años, que se dedicaba a recoger cartones. La familia vivía de okupa en su propia casa, expropiada por el banco. Habían conseguido una renta de inserción paupérrima que no les daba para vivir, y tenían que apañarse con los restos alimentarios próximos a la caducidad de los comercios.

Y, sin embargo, un portavoz de la familia, concretamente un sobrino del matrimonio, se ha apresurado a asegurar que “no vivían en la indigencia” y que hasta tenían turrón para estas navidades.

La clásica gallardía del hidalgo castizo, porque si eso no es indigencia, es que todavía nos quedan muchas tragaderas. La misma apelación al honor que a millones de españoles les lleva a negar que son de clase baja o trabajadora. El mismo desprecio de clase que lleva a muchos curritos a votar en masa a la derecha.

millo

Segunda cuestión. El inefable Francisco Marhuenda reprochaba hoy a Carmelo Encinas durante una tertulia su afirmación de que el Gobierno no tenía “conciencia social”. Y lo hacía con su clásica estrategia de ridiculización: “Esta gente [los miembros del Gobierno] son todos de clases ricas, ¿no? […] ¡Son clases medias, medias-bajas!”.

En este Gobierno hay dos secretarios de Estado (Pedro Argüelles y Montserrat Gomendio) multimillonarios, con 18,1 y 14,5 millones de euros respectivamente. El ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, tiene 1,7 millones, y el presidente Rajoy declara más de 1,2 millones, un poco más que el ministro de Industria. Más de un millón atesoran también De Guindos, Morenés y Báñez, y Margallo se queda a 50.000 euros de ser millonario.

Si un señor que recoge cartones para sobrevivir está lejos de ser un indigente mientras nuestros millonarios gobernantes son “clase media-media baja”, está claro que si no hay desigualdad en España es porque no queremos verla. O eso, o Marhuenda es más rico que Alemania.

Etiquetas: , , , ,

Una respuesta to “¿Desigualdad? No, gracias”

  1. stuka Says:

    Cada vez que oigo, o leo a Marhuenda pienso lo mismo. “Realmente se cree el mismo todas las tonterías que dice?”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: