Lluvia fina

Vale, ya hemos descubierto que tenemos un  presidente del Gobierno binario, que sólo tiene dos posiciones. Si tiene que dar un discurso, lo hace con la mirada perdida, leyendo de principio a fin un texto fuera de cámara. Si, por el contrario, tiene que improvisarlo, se atasca y acaba hablando del único tema en el que se encuentra cómodo, el “fubo”. Risas aseguradas, eso ya lo sabíamos cuando ganó Mariano Rajoy las elecciones. Pero mientras nos seguimos distrayendo con el guiñol andante en el que se ha convertido nuestro presidente, la lluvia fina sigue calando.

O no tan fina, porque la que nos está cayendo encima es un aguacero que ríete tú de los chubascos de Canarias. Aun a riesgo de caer en la Ley de Godwin, uno no puede evitar acordarse de los nefastos años 30 en Alemania. Muchos se han preguntado desde entonces cómo es posible que los alemanes, uno de los pueblos más civilizados de la época, no se diesen cuenta del mal que estaban gestando.

La respuesta está en la fábula de la rana en agua hirviendo. Los alemanes no se despertaron un día encontrando al dinosaurio. El infierno llegó poco a poco, con una medida aquí y otra allí.

Es la misma estrategia que se está aplicando en España, aunque quizá con un poco más de prisa por aquello de que parece imposible que en las próximas elecciones se repita una mayoría tan absoluta como la que le hemos otorgado al Partido Popular.

Ayer, unas sanciones millonarias por manifestarse pacíficamente u ofender a la patria; hoy, se le entrega el único monopolio beneficioso, el de la violencia del Estado, a unos quiero y no puedo uniformados; mañana, pues ya veremos: quizá la censura previa de la información, restricciones a la libre circulación o la eliminación del salario mínimo. Cualquier cosa es posible si se raciona con cuentagotas.

La diferencia con la Alemania de hace casi un siglo es que ahora casi no tenemos excusa para decir que no lo vimos venir a tiempo. Nadie podrá decir que no sabía que estábamos acuchillando a negros en nuestras fronteras, que nos arrebataron nuestros derechos civiles para defendernos de nosotros mismos, que nuestro país pierde población porque aquí se pasa hambre.

Tenemos a nuestra disposición más herramientas y recursos que nunca para percatarnos de lo que nos están haciendo. Y nosotros los utilizamos para hacer fotomontajes de Mariano Rajoy y  echar una firmita en Change.org; como si un tipo que ignora por sistema a todo aquel medio que no sea el Marca sefuese a preocupar por lo que comentamos sobre él en esa taberna virtual que es Twitter.

En Internet sólo están las alarmas, palpitando rojas. La solución, antes de que sea demasiado tarde, está en las urnas y en la calle.

Etiquetas: , , ,

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: