300 metros

No se podrá escrachear a menos de 300 metros de las casas de “autoridades y personalidades políticas”. La orden fue enviada la noche del martes a todas las comisarias y anunciada la mañana siguiente por el número dos del Ministerio del Interior, aunque el ministro se apresuró a negarlo a medias, con ese ya habitual juego de poner mentira sobre mentira con el fin de embarrar cualquier información que ayude a los ciudadanos a descubrir que se están pisoteando una vez más sus derechos.

Por muy absurda que sea la adopción de una distancia de seguridad a la que uno puede ejercer sus derechos fundamentales, la medida no sorprende viniendo de quién viene. No en vano, tenemos a un presidente del Gobierno que se parapeta dentro de una televisión de plasma para dirigirse a sus súbditos y un presidente de la Comunidad de Madrid que aboga por prohibir a los medios de comunicación que revelen que algunos compañeros de partido se han codeado durante años con los señores de la droga gallegos.

Para facilitar al Gobierno su gestión de esta dichosa “realidad” que le ha tocado gobernar, me gustaría proponer otras órdenes de alejamiento que mejorarán el devenir diario de nuestra convivencia.

Narcotraficantes y contrabandistas no podrán acercarse a menos de 300 metros de dirigentes políticos y presidentes regionales. Porque el roce hace el cariño y lo que empezó siendo un pequeño paseo en barca puede terminar en una relación enfermiza de acoso, donde el narcotraficante se dedica a felicitar “en Navidad o en algún cumpleaños” al presidente en cuestión hasta poco antes de entrar en la cárcel.

Los gestores de los fondos que entregamos a la Casa Real deberán mantenerse a 300 metros de Ikea, Leroy Merlin, Verdecora o cualquier centro que fomente esa obsesión por el bricolaje y la decoración de interiores que parece haberles poseído. Así evitaremos que, por muy “entrañable” que sea la amistad del Rey con princesas de pega, sigan gastándose millonadas en reformar y decorar las casas donde las alojamos por la cara.

Se prohibirá que los obispos homófobos, perdón por el epithetum constans, se acerquen a menos de 300 metros del barrio de Chueca o locales gay friendly. La celebración del Orgullo Gay es uno de los mayores motores del turismo en Madrid y, aunque sólo sea por la candidatura olímpica o la recurrente Marca España, debe evitarse la imagen de ancianos con mitra llamando “chapero” a cualquiera que transite el lugar.

Y, sobre todo, es necesario instaurar ciertos perímetros que puedan mantener al presidente del Gobierno pendiente de lo que realmente importa: ¿Conseguirá este año el Real Madrid ganar La Décima?

Con este fin, los periodistas deberán mantener sus micrófonos y grabadoras a 300 metros de distancia del presidente del Gobierno. Los cristales tintados de su coche tendrán que ser de 300 milímetros de grosor, para hacerle más llevaderas las escasas ocasiones en que sale de La Moncloa. Y las pocas ocasiones en que se digne a dirigirse a su pueblo será a través de una televisión de plasma de 300 pulgadas.

Porque sólo con una pantalla más grande y la imagen de un Rajoy gigantesco es capaz este presidente de conseguir cercanía.

Etiquetas: , , , , , , ,

Una respuesta to “300 metros”

  1. xosé andarivel Says:

    Nos tratan como apestados aunque por una vez, este trato viniendo de este Gobierno, sea un honor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: