Escraches

Objetivo cumplido. El tema de discusión ya no es qué hacemos con los 500.000 desahucios de la crisis o con una ley cuasimedieval, que Europa considera ilegal, y que permite echar a la gente de sus casas como si fueran perros. Ahora el debate se centra en cuánto exactamente es ETA la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y a ver quién reconoce primero a Ada Colau encapuchada en los comunicados de la banda terrorista.

En esta vuelta de tortilla han participado a partes iguales la habilidad de los opinadores de la derecha mediática y la torpeza de la PAH. Tertulianos y articulistas han cumplido a rajatabla el guión marcado por Génova -¡ay! esos argumentarios con remite popular- y han peleado con habilidad por ver quién la dice más gorda. “Son la kale borroka”, “actúan como los nazis”, “desayunan gatitos”… y el nivel de insultos va subiendo a medida que baja el vino de las copas con que amenizan sus aquelarres televisivos.

Aunque la respuesta sea desmesurada, lo cierto es que la práctica del escrache se lo pone en bandeja a todos estos voceros. La PAH cuenta con un apoyo ciudadano inmenso, que se han ganado a pulso atendiendo y asesorando a todas esas personas a las que el sistema ha arrebatado hasta el felpudo de sus casas. Pero han cruzado una raya peligrosa que puede revertir esa simpatía ganada dentro de la ley y con medidas tan loables como la Iniciativa Legislativa Popular.

Sin embargo, aunque pueda no compartirse, sí se entiende el paso adelante dado por la plataforma de Colau. Sobre todo cuando el esfuerzo de participar en la democracia se ve frustrado. Cuando el trabajo de recoger, sin apenas medios, un millón y medio de firmas contra una injusticia flagrante pende de un hilo tejido por los mismos que les gritan “¡Que se jodan!” en sede parlamentaria.
Llevamos años avisando del peligro de que se rompa la paz ciudadana. Extrañados, dentro y fuera de España, porque el país no haya explotado por los aires cuando nos acercamos al 27% de paro. Y ahora nos pilla por sorpresa que la gente se arme con cacerolas y persigan a quienes consideran que les oprimen tachándoles de “cucarachas” y “asesinos”.

¿Qué creen exactamente que iba a hacer la gente cuando les quitan la casa, el trabajo, el médico y los profesores de sus hijos y encima les muelen a palos en las manifestaciones? ¿Que salieran a colocar claveles en los fusiles que les apuntan? ¿Que repartieran lacasitos a la puerta del Congreso de los Diputados? ¿Qué esperaba Esteban González Pons cuando pedía a los españoles que se inspirasen en las revoluciones árabes? Pues ya tiene la respuesta.

Artículo publicado en ELPLURAL.COM

Anuncios

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: