El Arca de Mariano Noé

Dijo, pues, Dios a Mariano Noé: “Una gran marea azul saldrá de las urnas e inundará España. Construirás un arca de madera de Gobierno de trescientos codos de longitud y cincuenta de anchura. En el arca entrarás tú y te llevarás a Soraya de jefa de máquinas. Y de entre todos los españoles, escogerás para llevar a bordo contigo a los doce mejor preparados del país, que serán tus ministros. Y lo hizo así Mariano Noé, conforme a todo lo que Dios mandó”.

Han pasado ya seis meses desde que empezara el Diluvio Popular, aquel para el que Mariano Rajoy nos prometió durante la campaña electoral que prepararía un Gobierno formado por las cabezas mejor amuebladas de España. “El Gobierno no puede ser un escaparate de figurantes, sino que tiene que ser una sala de máquinas en la que estén los mejores”, proclamaba el entonces candidato durante un mitin en Burgos.

Quizás ya sea hora de pasar revista a la tripulación.

Luis de Guindos: Es el presidente del Gobierno en funciones cuando el de verdad está viendo la Eurocopa, o el tenis, o el Tour o el partido de ascenso a Segunda entre el Cádiz y el Lugo. A su favor tiene ser uno de los dos únicos políticos de España que habla inglés (la otra es Esperanza Aguirre, así que hemos salido ganando), por lo que viene muy bien para las cumbres en el extranjero, donde Rajoy no es capaz de decir ‘Jelou jaguar yu’ a Obama. En su contra: habla un castellano bastante trabado y lo escribe peor, aunque eso tiene arreglo comprándole un diccionario en el que se haya tachado previamente la palabra “rescate”.

Tampoco da mucha confianza para dirigir la Economía un tipo que en su anterior ocupación, como director de Lehman Brothers, se enteró de la llegada de la crisis cuando le cancelaron la visa de la empresa, en palabras de Juan Carlos Escudier. Nota CIS: 3.71

Miguel Arias Cañete: Recién salido de la máquina del tiempo, Miguel Arias Cañete vino del año 2004 para ocupar el mismo sillón de entonces. La única diferencia es que en la cartera pone Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y en la de antes decía Agricultura, Pesca y Alimentación. Con lo cara que es la serigrafía en el cuero, hubiera sido un bonito primer gesto de austeridad usar el mismo maletín. Para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

Lo fundamental es que entre sus labores se encuentre la Alimentación, materia en la que es un experto. Éste sí, de los mejores de España. Famoso es su lamento porque ya no existan “aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos un cortado, un nosequé, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, cerdo, y a mí uno de boquerones en vinagre y venían y te lo traían rápidamente y con una enorme eficacia”. Es lógico que no queden camareros así: sólo él en este país es capaz de recordar tantos desayunos distintos. Nota CIS: 4.02

Ana Mato: Política profesional, es lo que se conoce como una fontanera del Partido, del que sólo ha salido para ser profesora tutora en la UNED. Se desconoce qué la ha llevado a estar entre “los mejores” y convertirse así en ministra de Sanidad. Puede ser una lince de la política, pero es incapaz de ver un Jaguar en su garaje. Sus pocas tablas le llevan a creer que la gripe se cura con un baño de flores de Bach. Remedios de herbolario no son precisamente lo que necesitan los enfermos de SIDA, condenados a una muerte lenta con los recortes del PP.

Su discurso oral es deslavazado hasta el ridículo y sus intervenciones en el Congreso son garantía de carcajada. Es posible que su redacción escrita también lo sea, atendiendo al poco caso que han hecho sus compañeros del PP del Código Ético contra la corrupción que ella escribió. Quizás es que no había quien lo entendiera. Nota CIS: 3.69

José Manuel Soria: Proveniente de las Islas Canarias, antes de llegar al Ministerio de Industria, Energía y Turismo era conocido en la Península Ibérica por ser el hombre que quería parecerse a Aznar. Tanto es así que, cuando al expresidente del Gobierno le empezó a canear el mostacho, Soria se afeitó el suyo. Cuando acabó con la cuchilla, la utilizó para dar un tajo mortal a la minería española que amenaza con despertar la conciencia de clase obrera en los ciudadanos de Españistán.

Lo que es irreprochable es su elección para dirigir el Turismo español. Rajoy es posiblemente el pontevedrés que más veces ha visitado las Canarias (y quizás quien menos se ha gastado en tanto viaje), y allí siempre estaba Soria para recibirle con los brazos abiertos, pasearle en coche por las playas y llevarle de copas por los locales de la zona mientras el Gobierno de Zapatero declaraba el estado de alarma por la crisis de los controladores.  Nota CIS: 3.82

Fátima Báñez: Esta casi desconocida diputada andaluza fue reclutada por Rajoy en “el Gobierno de los mejores” para hacerse cargo del Ministerio de Empleo. ¡Ojo! Empleo, que no Trabajo, que eso suena a derechos y otros caprichos marxistas. Nadie puede negarle su habilidad con los juegos del iPhone que le pagamos entre todos. Es, posiblemente, la mejor jugadora del Bubble Shooter Adventures a este lado del Ebro.

Su mayor empeño como ministra ha sido una reforma laboral que lleva el matasellos de la patronal. El objetivo es promover la contratación legalizando la barra libre para el despido. El Gobierno estima que este año se perderán 600.000  empleos en su lucha contra el paro. Unos misterios que, como es lógico, Báñez ha pedido que los resuelva la Virgen del Rocío. Nota CIS: 3.51

José Ignacio Wert: Hacía falta alguien que cogiera por los cuernos el Ministerio de Educación y Cultura, y que mejor que reclutarlo entre los tertulianos de Intereconomía, la cadena del toro. Wert se puso el traje de faena enseguida y comenzó recortando el dinero en libros y profesores para dárselo a la Fiesta Nacional.

El ministro de Educación, como Rajoy, cree que los estudios superiores también son sólo para “los mejores”, que para el PP significa “los que tienen más dinero”. Aquellos que pueden permitirse ir a esas escuelas de negocios con tantas siglas, detrás de las que se esconden el Opus y los jesuitas. Su afán por la excelencia para quitar becas es sólo aplicable a quienes menos tienen. Tanto es así, que él es quien saca la peor calificación entre sus compañeros. Nota CIS: 3.19

Continuará…

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5 comentarios to “El Arca de Mariano Noé”

  1. economiayotrasmentiras Says:

    Es un bonito simil, pero se puede hacer un poco más moderno para los jovenes con “The Simpsons” (http://wp.me/p2npkO-3a).

  2. Alberto Soler Montagud Says:

    Mu güeno lo tuyo Marcos.
    Desde el Arca, espero ansioso la segunda parte.
    Saludos.

  3. xosé andavivel Says:

    ¿no será un submarino?

  4. Alberto Soler Montagud Says:

    Hola Marcos, como aun no has colgado la segunda parte de EL ARCA DE MARIANO NOÉ (que ya he leído en El Plural) te dejo un regalillo. ES Un cuento para que se lo leas a tus nietos cuando seas mayor.

    MARIANO NOÉ Y ANDREA EN LA CUBIERTA DEL ARCA

    El decimosexto día de los cuarenta días y las cuarenta noches previstos de travesía, Dios quiso que cesara la lluvia y la lluvia cesó, al menos lo justo para permitir que Mariano Noé saliera a la cubierta del arca que había. Mariano Noé encendió un cigarrillo y comenzó a fumar, pensativo y añorante de tiempos pasados, mientras se asomaba para ver el agua desde la parte mas convexa de la proa del arca cuando de pronto se le acercó su ahijada Andrea, hija de su amigo Carlos, el mismo hombre que antes de morir le regaló a Mariano Noé las gafas de sol que en ese momento llevaba para protegerse del astro rey a quien Dios permitió salir de entre las nubes, al menos durante unos minutos para solaz de su elegido mientras fumaba la en la mañana del decimosexto día travesía.

    – Precisamente contigo quería hablar, Andrea –dijo Mariano Noé al notar la presencia de la muchacha.
    – Vos diréis padre mío –respondió la ella con un puntito de descaro heredado de su padre biológico y que siempre irritaba a Mariano Noé.
    – He revisado la sección de mamíferos del bosque y no he encontrado la pareja de gacelas que te encomendé que trajeras. ¿A caso se te olvidó cumplir mi encomienda? –dijo Mariano Noé en un tono que intencionadamente fue mitad enérgico y mitad condescendiente.
    – Así es padre. Como siempre, tenéis razón. Lo olvidé, pero quiero deciros que me alegro, pues nunca me agradaron esos animales.
    – ¿Que haremos entonces muchacha? Respóndeme con sinceridad que vamos a hacer sin gacelas.
    – ¿Con sinceridad… del todo, padre? –dijo Adré con un mohín desafiante.
    – Con total sinceridad, Andrea –respondió Mariano Noé asintiendo con solemnidad.
    – Pues… si he de ser sincera, … querido padre, y con todos mis respetos, mi respuesta es…: ¡Que se jodan!
    – Andreeeea ¿Acaso ignoras que también Él te está escuchando?
    – Pues, que se joda también Él –dijo la chica con desaforado descaro rayano en la provocación.

    De pronto, un estruendo resonó y empezó a caer del cielo agua y piedra al tiempo que el sol desaparecías como por arte de magia. El día de pronto se hizo noche y desde lo alto sono una voz clara y potente que más que proclamar su autoridad producía pavor a todo quien la escuchaba, fuera hombre o animal. Tanto fue a sí que todas las bestias del arca se alborotaron y la nave zozobró yendo casi a la deriva.

    – ¿Qué es lo que has dicho, Adrea? –atronó la voz de Dios.
    Temblando, la muchacha se dio cuenta enseguida de que había provocado al Creador, y por miedo a que le retirara los privilegios de poder terrenal que le había prometido por intercesión de su tutor Mariano Noé, Andrea rectifico de inmediato diciendo:
    – No he querido ofenderos, poderoso Señor y Creador de los cielos y de la tierra.
    – Y porqué has dicho lo que has dicho, deslenguada –dijo Dios al tiempo que soltaba dos rayos con gran puntería a ambos lados del arca.
    – Cu… cuando he dicho ¡Que se jodan!, no me refería a usted, Señor, ni tampoco a las gacelas.
    – ¿A quien entonces Andrea?
    – ¡A los socialistas señor, a los socialistas!
    – Claro, ¿A quien si no? – dijo Dios como cayendo en la cuenta de algo obvio que se le había pasado por alto- Anda –de pronto, el tono del Creador sonó benevolente- entrad al arca que os vais a poner hechos una sopa. Y tú, Mariano Noé, quitate esas gafas oscuras que pareces un mafioso.

    Dios dejó de hablar y lo hizo de golpe, mientras Mariano Noé y Andrea le obedecían y regresaban a la zona de camarotes a través de la escotilla central de babor. Apenas entraron en el barco, el Creador se despidió como le gustaba hacerlo cuando quería hacer exhibiciones de sus poderes (en el fondo era como un niño, y más conforme se hacía mayor) y lanzó de muevo un rayo, esta vez único y simultaneándolo con un trueno que ensordeció a los tripulantes del arca. Hombres y animales dejaron de oír hasta el vigésimo día de navegación, justo cuando faltaban solo veinte días para el fin de la larga travesía.

  5. El Arca de Mariano Noé (y II) « El día de la marmota Says:

    […] El día de la marmota Just another WordPress.com weblog « El Arca de Mariano Noé […]

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