Latigazos en la cara

Recientemente en televisión ha tenido gran éxito una serie sobre la vida de Espartaco, el esclavo y gladiador romano que empezó la Tercera Guerra Servil o Guerra de los Gladiadores. ‘Espartaco: Sangre y Arena’, que es el título de la serie, se centra en los días de campeón de este esclavo tracio y narra como, durante meses, disimula al servicio de los romanos mientras barrunta un plan para escapar. Esta es la gran diferencia con la película de 1960 protagonizada por Kirk Douglas, en la que Espartaco empieza su motín por un latigazo dado en la cara a destiempo. Sólo un genio como Stanley Kubrick sería capaz de acertar de esta manera, achacando a un simple gesto el nacimiento de una revolución improvisada.

La derecha sociológica de este país, quizás por la herencia de ver complots judeomasónicos hasta en las tapas de los yogures, está esforzándose desde todos sus frentes por buscar una mano negra detrás de las protestas que han albergado las calles estas semanas. Como en su día González Pons se empeñó en hacer llamamientos a los españoles para que imitaran al “pueblo egipcio”, creen que detrás de lo Valencia está el PSOE, Compromís, la ceja y el párpado. Pero olvidan los latigazos en la cara que cada día reciben los ciudadanos.

En España, hay trabajo pero, al igual que el dinero, el problema es que está mal repartido. Un buen ejemplo es José Luis Feito, el lumbreras con bigotito berlanguiano de la patronal que quiere enviar trabajadores  a Laponia. Feito tiene cuatro puestos en la CEOE y es presidente en España del lobby de autopistas (ASETA) y vicepresidente y presidente de honor del correspondiente lobby europeo (Asecap). Además, es consejero de cuatro empresas y fundaciones. En total, son más diez puestos concentrados en una sola persona. ¿Y aún nos preguntamos por qué hay más de cinco millones de parados?

Pero no se vayan todavía porque hay otros ejemplos, como el de Arturo Fernández: vicepresidente de la CEOE y presidente de CEIM, OPCE, Eurodefense España y la Cámara de Comercio de Madrid. A esto hay que sumar otros seis cargos variados en federaciones, cajas y comités ejecutivos. Así que volvemos a tener a un español ocupando más de diez trabajos.

Este miércoles, Arturo Fernández acudió al programa de Intereconomía El Gato al Agua donde dijo cosas tan interesantes como que “los empresarios somos héroes. Hay gente que pone su casa como garantía para pagar los salarios”. No será él, que puede comprarle al rey Juan Carlos I un Masseratti Quatroporte por 100.000 euros para unirlo a su colección de coches de lujo.

Además, aseguró que no había “oído a nadie quejarse de la reforma laboral en la cola del INEM”. Me cuesta imaginar al señor Fernández compaginando todos sus empleos con la labor de infiltrarse entre las filas de parados para recabar su opinión. Aunque, cuando tu empresa de hostelería consigue las concesiones públicas para estar en tanatorios municipales, universidades y el IFEMA, el negocio se lleva solo.

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Una respuesta to “Latigazos en la cara”

  1. parladoiro Says:

    Esto es lo que hay que hacer: desenmascarar a estos buitres.

    mucho sno teniamos ni idea de quienes son realmente esta gentuza que tan contentos están con al nuevo gobierno.

    buen post.

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