Bachiller de excelencia

Hace unas semanas, un amigo mío que se encarga de llevar la campaña electoral del PSOE en un gran municipio madrileño, recibió una llamada. Era una vecina a la que, a la puerta del colegio de sus hijas, le habían dado propaganda electoral del partido criticando las medidas del gobierno local, del PP: subidas industriales de impuestos, colocación indiscriminada de parquímetros, desatención de los servicios municipales… Lo normal en la refriega política local. Resulta que la señora que nos incumbe estaba muy indignada y, además, le parecía una obscenidad que le hubiesen entregado el panfleto a la puerta de un colegio, casi como si estuviesen repartiendo pornografía o droga. Gracias al milagro multimedia, el siguiente vídeo os puede ofrecer una idea del tono de voz  y el grado de enfado de la señora.

La señora en cuestión es un ejemplo de la gente a la que más temen los candidatos socialistas para el 22-M: los que usarán su alcaldable culo para dar una patada al de Zapatero. Es cierto que esta mujer era irreconciliable porque estaba adiestrada en el arte de culpar a Zapatero tanto de su tasa de basuras como de los problemas de reproducción del mejillón barbudo.

Además, la señora estaba casada con un Guardia Civil, con el que ya había hablado sobre la posibilidad de denunciar al PSOE por darle la publicidad. Por supuesta, esta señora estaba muy agraviada por el recorte salarial impuesto a su marido por el Gobierno (de Zapatero).

Según esta señora, esa era la causa de todos sus problemas financieros, más allá de los impuestos locales. Pero a pesar de su “ruina”, dejó claros sus principios con una frase que encerraba mucho más de lo que parecía: “Por mucho que me haya arruinado Zapatero, lo último que pienso hacer es dejar de pagar a mis hijos el colegio concertado, porque no voy a permitir que vayan a uno lleno de moros y sudamericanos”.

No, no, si yo no soy racista, pero… Pero, ¿cuántas veces hemos oído la frase de esta señora? O lo que es peor. ¿Cuántas veces la hemos pensado nosotros mismos cuándo nos hemos planteado el futuro de nuestros hijos? Es muy tentador llevar a tu hijo a un colegio concertado de los que surgen como setas en Madrid, pagando sólo esas módicas cuotas ilegales, disfrazadas de “clases de natación”, ¿verdad? Son sólo 100 euritos al mes, un módico precio por mantener alejado a tu hijo del lumpen, ¿a qué sí?

Mis padres no cayeron jamás en la tentación, y ni falta que les hizo. Nunca han tenido que pagarnos nada que no fueran los libros y las tasas de la universidad pública. En mi colegio público, cada clase acogía a un alumno con Síndrome de Down y aprendimos a respetarles. Con 11 años, una chica llamada Fátima no tenía problemas en llevar el niqab en el aula y tratábamos a Juancho como si Bolivia fuera una provincia más de España.

Pero ahora se ve el resultado de estos años en que la política educativa de la Comunidad de Madrid se ha basado en recortar fondos y medios a la pública con una mano mientras se engorda a la concertada y a la privada. Por lo visto, la vaca ya está seca, pero falta matarla, y a la condesa se le ha ocurrido el tiro de gracia: el bachiller de excelencia.

Me la imagino en plena tormenta de ideas con su equipo: “Bueno, ya tenemos a los pobres llenando la pública, pero sigue yendo gente. ¿Qué hacemos ahora?” “Señora condesa, ¿por qué no la llenamos de pobres tontos?” “Estupendo, Luci, me gusta lo que escucho. Sigue”. “Podríamos crear otro centro donde llevar a los que aún sean capaces de dividir entre dos cifras. Lo llamaremos bachiller de excelencia, pero en realidad, en vez de gastar más en él, gastaremos menos en los demás”.

El bachiller de excelencia ya existe en la realidad, sólo que no hay que separar a unos alumnos de otros. Durante el bachiller, un compañero y yo nos enzarzamos en una sana rivalidad por conseguir los mejores resultados. Al final del ciclo, a base de competir, ambos conseguimos una beca de 2.500 euros y  el acceso a realizar una investigación con un decano de nuestra futura facultad. Además, la nota nos permitió pasar el corte en Selectividad y estudiar lo que queríamos en sendas universidades públicas.

La beca conllevaba un acto protocolario con Esperanza Aguirre (cuyo presupuesto bien podría haber pagado un par de becas más) en el que dio un pequeño discurso y nos soltó una chapa en persona a unos pocos elegidos aleatoriamente. Así que la señora condesa sabrá de la existencia de estos títulos de excelencia que premian el esfuerzo sin necesidad de estar segregando a los estudiantes.

La educación universal gratuita busca la permeabilización entre las capas sociales. El contacto entre estos grupos es la mejor manera de fomentar la convivencia y hacer avanzar la democracia. Y lo mismo debe suceder entre los más dotados y los menos aptos intelectualmente. De mi colegio y de mi instituto han salido doctores, biólogos y físicos, y también camareros, mecánicos y albañiles. Con todos he compartido fantásticas experiencias y he aprendido de ellos por igual. Porque sólo aprendiendo de nuestras diferencias podremos convivir en igualdad.

P.D.: Esta semana, Salvador Sostres ha vuelto a montar un lío. Esta vez, una de las bazofias que vomita en El Mundo se ha pasado de la raya más de lo habitual. Su columna Un chico normal, en la que venía a normalizar un asesinato machista, tuvo que ser retirada del blog que tiene en la edición digital, aunque la vergüenza quedará para siempre en el papel. Debería servir como dato que la siguiente columna que pergeñó se titula Segregar por arriba, donde aplaude con las orejas la idea del bachiller de excelencia y la única cosa sensata que dice es que Esperanza Aguirre y Margaret Tathcher cada vez se parecen más.

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3 comentarios to “Bachiller de excelencia”

  1. Mª Dolores Amorós Says:

    Estupendo artículo, Marcos. Es un ejemplo bien claro de una de las graves medidas que el PP tomará, a nivel general, si llega a la Moncloa.

    Sólo los hijos de los ricachones podrán estudiar. Yo siempre estudié en centros públicos, y mis hijos exactamente igual. El valor de la responsabilidad y del bien que se adquiere con el esfuerzo del estudio es imprescindible para ser adulto de verdad y no sólo por cumplir años.

    Felipe González universalizó la Sanidad y la Educación públicas. Esto, que son valores sociales básicos, es lo que va a destruir el PP. Muchísima gente lo desconoce o no quiere enterarse. Cuando esté implantado el sistema privado, ya será tarde para condolerse.

    Un abrazo y mi enhorabuena.

    PD. El cambio de formato de El Plural me ha gustado mucho.

    Mª Dolores Amorós.

  2. Bachiller de excelencia Says:

    […] Bachiller de excelencia marcosparadinas.wordpress.com/2011/04/09/bachiller-de-exc…  por ovalero hace 2 segundos […]

  3. viajeroaitaca Says:

    Me temo que discrepo. Como tú, estudié en colegios, institutos y Universidades públicas. Como tú, temo las políticas del PP como a las serpientes. Pero creo que un bachiller de excelencia puede ser buena idea.

    Si se hace bien, claro.

    Debería ser público y su acceso puramente meritocrático. Lo entiendo como un instituto para superdotados o alumnos muy sobresalientes.

    El problema es que la propuesta viene de donde viene. Si hubiera sido un proyecto de Griñán o Patxi López, ¿qué diríamos?

    Un saludo,

    Raúl

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