Pedro y el lobo

Imagen de Alberto Montt

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Anoche volví a ver el documental 4 días de marzo: Madrid 11-M. Se trata de una cinta realizada editada en cuatro días, grabada durante los cuatro días que van de los atentados a las elecciones y realizada por cuatro profesionales que en aquellos momentos realizaban un curso sobre documentales en el Instituto Oficial de Radio Televisión Española. Simplemente, se echaron a la calle y grabaron las reacciones de la gente ante la mentira sistemática del Gobierno de José María Aznar.

No sé muy bien qué me llevó a volver sobre este documental. Creo que quería recordar la ignominia de aquellos días. Las comparecencias de Ángel Acebes intentando convencernos de que los terroristas llevaban txapela, Mariano Rajoy acusando de “antidemocrático” que la gente soltara su furia en el día de reflexión, al tiempo que él sí podía decir que tenía “la convicción moral” de que había sido ETA…. Quería recordarme a mí mismo quiénes eran los que, según parece, volverán a gobernarnos en breve.


Pero, ¿y los que nos gobiernan ahora?

En 4 días de marzo: Madrid 11-M se aprecia con claridad como la de aquellos días era una sociedad unida contra una masacre, pero dividida en dos frentes: o ETA o Al-Qaeda; o PP o PSOE. España estaba seccionada mucho antes de que llegase Zapatero al poder. Quizás lo haya estado siempre.

O quizás pueda dejar de estarlo. Porque habrá mucha gente que aún recuerde qué pasó en aquellos “4 días” y le coman los mil demonios cuando piense que el Rajoy del 11-M será el mismo que se siente en La Moncloa 8 años después.

Pero también mucha de esa gente se sentirá desorientada. No querrá volver a ver al PSOE ni en pintura y sentirá frustración porque “esa” sea la única opción real “de izquierdas”. Ya no se ofrece un candidato que se presente como pacifista y prometa devolver las tropas de una guerra impopular. Muchos no creerán que, por fuerza, el péndulo tenga que ir del PP al PSOE.

Yerran los socialistas si creen que su mayor problema es la crisis económica. Quienes tienen raciocinio siente más repugnancia por el recorte de ayudas económicas a esos parados que desde hace más de seis meses se siente la última miseria del mundo. Quienes de verdad defienden los Derechos Humanos sienten vergüenza por cómo se ha ignorado a las víctimas saharauis. Quienes tienen ética se burlan de un Gobierno que se quita el cinturón para arrear a unos controladores aéreos, dejando caer sus pantalones ante Marruecos. Quienes creen en la democracia y el diálogo rechazan que la única manera de arreglar la incompetencia para negociar sea sacar el Ejército de sus cuarteles.

Y quienes gritaron “No nos falles, Zapatero” a ese presidente que plantaría cara a los Estados Unidos sienten asco ante la desvergüenza del Gobierno para presionar a escondidas contra la investigación del asesinato de José Couso.

Se equivocan en Ferraz si creen que esta vez volverá a bastar con alertar de que viene el lobo, porque ya no es que Pedro sea mentiroso, sino que hay quien por la noche le ha oído aullar.

P.D.: El sistema electoral es bipartidista, cierto. Pero en ningún sitio está escrito cuáles tienen que ser esos dos partidos.

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Una respuesta to “Pedro y el lobo”

  1. JP Says:

    Se echaban de menos las entradas!

    Respecto a lo que dices en parte estoy de acuerdo y en parte no.
    Desde luego que me parece una vergüenza que se dejasen achantar con el caso de José Couso, por mucho que se quisiese que las relaciones con EEUU volviesen a ser relativamente optimas.

    Respecto a lo de Marruecos (y el Sahara) y los controladores… creo que son dos casos muy distintos y delicados a su manera, por ello no creo justo que se comparen las medidas tomadas o dejadas de tomar, ya que siendo drásticos, no creo que en el caso de los controladores se pudiese llegar a una guerra (civil), pero en el caso de Marruecos si que lo creo y una cosa esta completamente bajo la jurisdiccion del estado, y la otra está en un terreno pantanoso (que no por ello deja de ser una barbaridad lo que ha ocurrido allí, pero espero que me entiendas a que me refiero).

    Y respecto al bipartidismo, pues no deja de ser una manera de capar la democracia aunque con ello se busque una mayor estabilidad, pero a este paso veo que al final las dos opciones acaban siendo el PP y el nuevo partido que cree Aguirre el día que pierda las elecciones…

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