El oráculo


Tres millones y medio de ciudadanos se dirigen, al final de su jornada, a la plaza en que se ha convertido el informativo de las 21:00 horas. El pregonero, Pepa Bueno, surge de la oscuridad del templo catódico y arranca a hablar ante la asustada masa: “La incertidumbre política irlandesa ha generado de nuevo desconfianza en los mercados”.

Los ciudadanos se echan las manos a la cabeza. Se escuchan gritos, se huele el pánico. La masa es ignorante, no alcanza a entender los designios de sus dioses, y eso les genera aún más miedo. Las desgracias llueven sobre sus cabezas. Qué digo llueven, ¡diluvian! Y no hay manera de saciar la gula divina.

Los temblorosos hombres han hecho todos los “sacrificios” que los sumos sacerdotes habían pedido. Uno a uno iban arrojando al fuego sagrado sus derechos laborales, su pensión, su blindaje ante el despido, su dignidad… Y ahora les decían que Irlanda, donde habían sacrificado hasta las joyas de la abuela, había sido arrasada por “los mercados”, y que estos aún tenían hambre.

“El caso es que hoy por lo menos los mercados no se han tranquilizado”, seguía diciendo Pepa Bueno a la atemorizada plebe. Entonces, la pregonera puso voz a la pregunta que se hacían todos: “¿Y qué dicen los expertos? ¿Por qué este plan de rescate que debería haber tranquilizado a los mercados no lo ha hecho?”.

Uno a uno, los sacerdotes del oráculo salieron a la palestra una vez más para decir a los ciudadanos lo que había que hacer. “En principio, debería haber calmado a los mercados”, proclama el primer “experto”, mientras cata una pinta de Guiness. “No son soluciones definitivas y ese es lo que los mercados están penalizando”, vislumbra el segundo entre las entrañas sangrientas de un duende irlandés. Todo se arreglará “si se toman las medidas adecuadas”, aventura el último.

Con los ánimos más calmados, pero el suficiente acojone latente para que la masa no esté contenta, finaliza el rito. No sin antes aunar a todos en una última oración, un salmo final dirigido a los dioses para que, en su infinita compasión, se apiaden de nosotros como los miserables despojos de carne que somos.

Repetid conmigo: “Todos los partidos políticos coinciden en una cosa: España no es Irlanda”.

P.D.

Con la paja mental que me monté ayer con el principal informativo de La 1, ya no sé si lo que veía era realidad o parte de mi imaginación.

Creo recordar una secuencia del Rey Don Juan Carlos en la que respondía a las felicitaciones de los periodistas por llevar 35 años reinando nuestros destinos: “Gracias a vosotros, por ser tan cariñosos conmigo”.

Otra cosa no sé (que tampoco), pero cariño de los periodistas no le faltará al Rey, desde luego.  Después del campechano gesto, el informativo emitió una pieza resumen sobre los 35 años de Juan Carlos como Rey. Que si traicionó el mandato de Franco para dar una democracia a los españolitos, que si luego les salvó de un golpe de Estado de unos facinerosos, que si aprendió del error de su abuelo y decidió ser rey de todos los españoles…

 

Después de 35 años, la redacción del “mejor informativo de España” no ha sido capaz de encontrar un solo defecto al monarca. Ni allí, ni el resto de medios que han celebrado la efemérides… Cuánto cariño.

Anuncios

Etiquetas: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: