Potosí: de los esclavos indígenas a los mineros chilenos

 

Indígenas ocupados en la extracción de plata del Cerro Rico

Indígenas ocupados en la extracción de plata del Cerro Rico

 

Seguramente, el indio Huallpa no tenía ni idea de la que se le venía encima mientras encendía aquel ridículo fuego. Él sólo quería protegerse del frío que continuamente atenaza el monte de Potosí, en lo que hoy es Bolivia. Pronto, las llamas iluminaron en la pared rocosa una veta de plata pura. No era sino una ínfima porción de las toneladas que albergaba el Monte Rico. Corría, tan sólo, el año 1545…

En seguida los españoles se abalanzaron sobre aquella montaña de 5.000 metros de altura. Las arcas del Reino de España estaban vacías, secadas por la deuda contraída con banqueros de toda Europa, más de 400 años antes de que naciera Zapatero. En aquella época, de cada diez monedas recaudadas por España en impuestos, siete iban a manos de los Welser, los Shetz, los Függer o los Grimaldi. Todas familias de grandes prestamistas.

A pesar de que en 1537 el papa Paulo III había tenido el magnánimo gesto de determinar que los indios eran “verdaderos hombres” y, por tanto, merecedores de tener alma, los indígenas del Nuevo Mundo no eran otra cosa más que esclavos. Esclavos con alma, sí, pero esclavos.

Nadie quería trabajar en Potosí. Los indios sabían que en aquella “boca del infierno” les esperaban “mil muertes y desastres”. En 300 años, sólo la minería en Potosí sesgó 8 millones de vidas. De cada diez indígenas que los conquistadores reclutaban forzosamente, siete no volvían jamás.

Hoy ya no suceden estas cosas. 33 mineros quedan sepultados en Chile, en ese Nuevo Mundo rebosante de riquezas, y hasta la NASA se moviliza para sacarles de ese agujero que hace 500 años habría sido su sepultura. Las televisiones de todo el mundo retransmiten en directo el goteo de mineros que la tierra va escupiendo y el mismísimo presidente del país se desplaza hasta allí para abrazar uno a uno a los rescatados.

 

El presidente Piñera supervisa el agujero por el que se rescataría a los mineros

El presidente Piñera supervisa el agujero por el que se rescataría a los mineros

 

Esos 69 días bajo tierra se han convertido en uno de los reality-shows más logrados de la historia de la televisión. Y ahora, estos concursantes improvisados reciben el pack completo del Precio Justo: Steve Jobs les regalará un iPod a cada uno; el Manchester United les invita a ver en directo un partido y el Real Madrid sube la apuesta con invitación a su partido “de homenaje”; una compañía minera de Grecia (donde apenas hay penurias) les ofrece un crucero por sus islas; un empresario ofrece a cada minero un cheque de 9.000 euros… ¡y hasta una modelo les ha prometido un striptease!

Como ya auguraba mi amigo Villena, el caso de los mineros chilenos se ha convertido en un ejemplo de manual de hiperrealidad. Se trata de un relato construido por los medios de comunicación y del que somos meros consumidores. Así, nos ceñimos al guión sin preguntarnos qué hay detrás.  España entera consume expectante la historia de los mineros rescatados a más de 10.000 kilómetros de distancia, pero ignora, por ejemplo, que el año pasado murieron en nuestro país 1.405 personas por culpa de su trabajo.

O desconoce que allí también, en Chile, la empresa San Esteban, propietaria del yacimiento que casi se convierte en tumba, se acaba de declarar en quiebra. La compañía, que envió a sus mineros sin apenas seguridad a un infierno casi seguro, ahora no podrá pagar a sus trabajadores las nóminas que les debe, al más puro estilo Díaz Ferrán. Ni pagará a los “33 héroes” rescatados, ni a los 365 trabajadores restantes que corrieron la suerte de no quedar sepultados.

Mientras nosotros nos quedamos con la imagen de un chileno sentado en el palco del Bernabéu, con 9.000 dólares en el bolsillo y escuchando su música preferida en un iPod firmado por Mr. Steve Jobs; 365 mineros habrán vuelto, como sus antepasados, a jugarse la vida gratis para enriquecer a sus patrones. Y soñarán con quedar sepultados en el próximo reality-show.

 

Como en la pasarela de Gran Hermano...

Como en la pasarela de Gran Hermano...

 

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6 comentarios to “Potosí: de los esclavos indígenas a los mineros chilenos”

  1. JP Says:

    Llevaba ya un par de dias pensando practicamente lo mismo sobre el tema de los mineros

    Ya de paso te dejo una joya sobre vuestra querida presidenta:
    http://www.elpais.com/articulo/espana/Esperanza/Aguirre/comulga/Tea/Party/elpepuesp/20101014elpepunac_4/Tes

  2. ermi Says:

    esta muy clara la historia. el cuento y la moraleja tambien.

  3. RAFAEL FERNANDO NAVARRO Says:

    No sé si llegará este comentario. Pero es, esto también, periodismo verdadero que implica una visión del aquí y ahora contra el que hay que gritar. Un abrazo. Rafael

  4. Walter Campos Says:

    No se que tiene que ver Potosi?

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