La mano tonta de Adam Smith

La metáfora de la “mano invisible” acuñada por el filósofo político escocés Adam Smith sólo aparece tres veces en su obra magna, La riqueza de las naciones. Sin embargo, la expresión se ha repetido hasta la saciedad como ejemplo de las virtudes del capitalismo, capaz de traducir los beneficios privados en bienestar general sin hacerlo evidente. La invisibilidad es una cualidad divina que refuerza la idea de unos “mercados” que, a pesar de no tener ojos ni cara, ni nombre y apellidos, detentan el poder de marcar el destino económico de todo un país. El problema viene cuando esos mercados se convierten en personas de carne y hueso y se nos muestran como unos incompetentes, unos chapuceros o, en el peor de los casos, unos simpáticos borrachines.

¡Ojo! Artículo publicado inicialmente en El Plural

Al margen de la crisis financiera mundial y de los errores que haya podido cometer el Gobierno español, la economía española se ha visto perjudicada por los continuos dislates de una casta de tiburones y especuladores con capacidad para deformar la soberanía nacional de un país.

Marcha atrás
El último ejemplo lo dio ayer el Deutsche Bank. El banco alemán se erigió en el mayor especulador contra España, después de que la CNMV obligara por ley a publicar los nombres de quienes apostaban contra la economía nacional. En total, el Deutsche Bank apostó 800 millones de euros al derrumbe total o parcial de las finanzas españolas. Sin embargo, la noche del martes, los alemanes emitieron un comunicado asegurando que retiraban sus envites.

“Todas incorrectas”
Según el Deutsche Bank, sus apuestas a la baja “eran todas ellas incorrectas” y sus “procedimientos de cálculo” eran erróneos. Algo que, de ser verdad y no estar influenciado por su jugosa participación en la colocación de deuda española el martes, es toda una muestra de incompetencia por parte de uno de los mayores bancos de Europa. Su cambio de actitud y su cacareado “compromiso a largo plazo en el mercado español” podrían suponer una nueva amenaza viendo las chapuzas habituales de estos banqueros.

Los amiguetes del Banco Mundial
Otro ejemplo de brocha gorda con las cosas de comer lo dio el Banco Mundial, que no es precisamente una peña de amiguetes. También en junio, el ente publicó un informe tachando de “muy grave” la situación económica española. En el texto, colocaba a España como uno de los cinco países más endeudado de la Unión Europea. Al día siguiente (aunque en el mundo financiero 24 horas son muchas), el Banco Mundial tenía que pedir disculpas: España es el 14º país en esa lista de endeudados, por detrás de Italia, Grecia, Bélgica, Hungría y Francia, Alemania, Holanda o Reino Unido.

Un cable de la prensa
Este compendio de churros financieros no estaría completo sin el inestimable apoyo de la prensa económica. Precisamente durante la primera mitad de junio, cuando la CNMV dejaba al descubierto la especulación de Deutsche Bank, la prensa alemana se empeñaba en cocinar rumores para presentarlos como noticia y, sin mencionar fuentes, aseguraba que España necesitaba un rescate financiero mucho mayor que el de Grecia y que ya estaría preparando la UE. Unos bulos que, además de echar un cable al banco alemán, disparaban el diferencial entre el bono español y el alemán.

El gigante Cajasur
Pero el premio de la manipulación informativa se lo llevaba el Financial Times, el medio económico con mayor influencia internacional. A principios de junio, en su informe semanal, el FT dedicaba su segundo párrafo (ni más ni menos) a la intervención de Cajasur por parte del Banco de España. El diario anglosajón describía a la entidad cordobesa como “una de las más grandes cajas de ahorro”. Cómo debe ser de grave la miopía del FT al ver así a una caja que representa el 0,06% del sistema financiero español.

Con gin tonic
Quizás, la próxima vez que se hable de “calmar a los mercados” habría que plantearse saciarles con gin tonics en lugar de hacerlo con recortes al estado del Bienestar. Sobre todo si cunde el ejemplo de Steve Perkins entre los brokers. Perkins es el corredor de bolsa y juergas varias que el año pasado disparó el precio del petróleo hasta su cotización más alta en 8 meses. ¿Cómo lo hizo? Comprando 520 millones de euros en barriles de crudo a altas horas de la madruga en plena borrachera.

¿Hasta el Oktoberfest?
La melopea de Perkins le costó 9,7 millones de dólares en pérdidas a su empresa y a él una multa de 72.000 libras (sólo su casa vale 340.000), una inhabilitación de cinco meses y un tratamiento contra el alcoholismo. Visto lo visto, es difícil fiarse de que, por ejemplo, el Deutsche Bank mantenga la tregua con la economía española. Quizás, hasta el próximo Oktoberfest.

Marcos Paradinas es redactor jefe de El Plural

mparadinas@elplural.com

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