Un volcán revolucionario

Año 1783, Islandia. Laki, un volcán con nombre de perro, entra en erupción. Durante ocho meses, sus entrañas se revuelven y no pasa un solo día sin que escupa fuego. En el aire, una descomunal nube de cenizas se expande más y más hacia el sur. El monstruo de humo rápidamente cubre los cielos de Noruega, Alemania, Francia y Gran Bretaña.

Muchos años después de la erupción, las tierras europeas aún son incapaces de dar un solo fruto. El peso de la ceniza aplastó las primeras cosechas y los gases del volcán provocaron meses de lluvia ácida que destrozaron los cultivos. Los granjeros todavía no han levantado la cabeza después de que casi todos sus animales pereciesen, víctimas del flúor y el azufre que todo lo contaminó. El pueblo francés, por ejemplo, se muere de hambre y está muy, muy enfadado. Tanto que termina cortando la cabeza a su rey, Luis XVI, e instaurando la Revolución Francesa. El resto (igualdad, fraternidad, libertad, Ilustración y República) es historia.

Esta idea de cómo se gestó la Revolución Francesa, un poco versionada, la contaba ayer Joan Martí, profesor de investigación del CSIC y secretario general de la Asociación Internacional de Vulcanología, a raíz de algo que está pasando estos días en el mundo.

Quizás muchos ciudadanos no sepan que Luis Bárcenas ha dimitido por tercera vez, esta vez como senador. Muchos ni sabrán quién es Bárcenas. Pero no creo que quede nadie en este santo país que no sepa que, allá por Islandia, un volcán está dando bastantes problemas a los europeos de bien que quieren coger un avión. Es lo que tiene que el Telediario de La 1 de ayer abriera hablando del dichoso Eyjafjalla y a las 15:20 horas todavía estuviera dándole vueltas al tema.

El País lleva un par de días abriendo a cinco columnas su edición digital, con cabecera personalizada. Ha ayudado mucho la casualidad de que Jesús Calleja estuviera por allí. El aventurero de Cuatro mostrará el domingo, en un programa especial, todo lo que ha grabado in situ. Sin comerlo ni beberlo, el diario de PRISA ha encontrado un periodista cuando cada vez quedan menos.

El caso es que, cuando había decidido matar al siguiente que me hablara del volcán, he encontrado la historia de Laki y la Revolución Francesa. A partir de ahí, he empezado a mirar las noticias desde otra perspectiva.

Nuestro sistema económico, basado en el dúo capitalismo/globalización necesita del rápido intercambio de información, pero también de personas y mercancías. Y al fallar uno de estos elementos, sumado a una dura crisis económica, las vigas del edificio empiezan a crujir.

Noticia: El parón aéreo podría hacer caer el producto interior bruto de la zona una décima. ¡Puñetas! Ahora que ya estábamos a punto de ver el reflejo de la luz que hay al final del túnel, bla, bla… .

Las hambrunas que provocó, en parte, Laki a finales del siglo XVIII no podrían repetirse ahora, entre otras cosas, porque la erupción de aquel volcán fue 100 veces más potente que la actual. Sin embargo, los científicos observan de cerca a Katla, otro volcán vecino muy activo y cuyas explosiones están precedidas por erupciones en conos cercanos.

Para colmo, un informativo de la televisión islandesa (¡ay la televisión!) provocó ayer una falsa alarma al emitir en directo imágenes de lava y humo del volcán actual, pero presentándolas como si fuese el Hekla. Hekla es el volcán más famoso de Islandia y, desde 1970, entra en erupción cada diez años más o menos. La última vez fue en el año 2000.

Estamos viviendo una de las peores crisis económicas de la historia. Una crisis creada por los desmanes y la codicia de una panda de desalmados que se ríe en nuestras caras con total impunidad. Y ni por esas somos capaces de echarnos a la calle. El año en que tampoco hicimos la revolución. Sería de justicia poética que los volcanes de Islandia, el primer país que se quedó en bancarrota por culpa de esta crisis, a base de erupciones, fuesen capaces de impulsaron a una nueva Revolución Francesa. Que falta nos hace.

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3 comentarios to “Un volcán revolucionario”

  1. oscar Says:

    Bravo, bravísimo!

  2. Mohorte Says:

    “El año en que tampoco hicimos la revolución”.

    Sería un buen nombre para definir lo que viene sucediendo desde 2008. El otro día en El Descodificador, Javier Pérez de Albéniz decía que qué más narices hacía falta para que saliéramos a la calle encolerizados prestos a cortar cabezas de empresarios y banqueros.

    Lo de Islandia puede llegar a ser preocupante, pero si esta crisis no lo ha hecho ya, no sé qué clase de volcán podría derrumbar el sistema que sufrimos y al mismo tiempo disfrutamos.

    Yo tengo ganas de ajusticiamientos públicos. Son muy edificantes.

  3. Katla está cabreado y va a por vosotros (según la BBC) | La Parra de Reikiavik Says:

    […] islandeses es ancestral, es más, mucha gente culpa a una antigua erupción en la isla como la causante de la Revolución Francesa y del cambio de la historia en […]

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