Sobre hijoputas y tontos del culo

Antes de empezar a leer esta entrada, ha de comprometerse a aceptar la siguiente condición: usted y yo somos tontos del culo. ¿Estamos todos de acuerdo? ¿Sí? Pues vamos allá.

La semana pasada, Esperanza Aguirre tuvo un pequeño resbalón con un micrófono y se le escapó un taquito: “Hemos tenido la suerte de darle un puesto a IU y quitárselo al hijoputa”. Estaba hablando con su vicepresidente, después de haber acabado el proceso de decidir quiénes se sentarán en la dirección de Caja Madrid.

En Madrid, como somos tontos del culo, el “hijoputa” de Aguirre lo hemos recibido aplaudiendo con las orejas. No lo digo yo, lo dicen en ABC, un periódico que lleva más de cien años distinguiendo entre hijoputas y tontos del culo: “Al pueblo votante el tacazo de Esperanza Aguirre le ha sorprendido gratamente, pues cree que el lenguaje llano consiste en hablar como se piensa, y si esa mujer piensa así, será que es una mujer con dos… bigotes”.

Nos lo explicaba Ignacio Ruiz Quintano, quien aclaraba que la gente de izquierdas, además de ser tonta del culo (cosa que ya hemos aceptado) es un poco guarrilla. Sobre todo sus mujeres, que “como Frida Kahlo” no se depilan el mostacho, porque el bigote de Aguirre es figurado.

“Adivina quién es el hijoputa del PP”, en El Jueves

En Telecinco, que siempre están atentos a los clamores populares y también saben que somos tontos del culo, han decidido llenar la casa de Gran Hermano de “hijoputas”. Me explico: vuelven a la casa de Guadalix gentuza como Aída Nízar, Bea la legionaria o Nikki. Con deshechos así, será normal que la palabra “hijoputa” sea la más escuchada en nuestras pantallas. ¿O esperan que esta gente resuelva sus diferencias  debatiendo?

Los medios de comunicación también asumen nuestra tontoculez. Por eso se han dedicado a repetir hasta la saciedad el insulto de Aguirre, criticándole por su mala educación o alabando su campechanía. Pero casi nadie ha entrado a analizar a qué viene tanta mala baba. Por qué esta gente se llama “hijoputa” por ocupar un puesto en Caja Madrid. Es igual, somos tan “cortitos” que están seguros de que no lo entenderíamos.

Por suerte, hay libros que confían en que no sólo vemos Gran Hermano. Lidere S.A., de Alfredo Grimaldos, es un ejemplo. Mientras que los bancos son empresas privadas, las cajas están controladas por partidos políticos, sindicatos, empresarios y son ellos quienes se sientan en el Consejo de Administración…

Las 21 personas que ocupan los asientos principales de Caja Madrid se repartieron en 2008 13,18 millones de euros en 2008. Un año antes se habían agenciado 18,5 millones. Sólo por ir a las reuniones del Consejo tocaron a 71.000 euros por cabeza. Son reuniones de dos o tres horas, una vez a la semana. Otro millón se llevaron los que acudieron a las reuniones de la Comisión de Control, que se celebran… ¡cada dos meses!

El propio autor del libro aclara con dos frases a qué vienen tantas puñaladas e “hijoputas” lanzados al vuelo: “Así se explica que, en ocasiones, haya más disputas internas dentro de los partidos políticos por estar en el Consejo de Administración de Caja Madrid que por ser candidato a diputado o alcalde. Aquí se gana más y se trabaja menos”.

“Y queda claro lo rentable que sale ser un hijoputa”, añadiría yo…

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Una respuesta to “Sobre hijoputas y tontos del culo”

  1. Sobre hijoputas y tontos del culo Says:

    […] Sobre hijoputas y tontos del culo marcosparadinas.wordpress.com/2010/02/05/sobre-hijoputas-y-t…  por Ghinkaus hace 4 segundos […]

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