Souvenirs

Se trata de un “líquido transparente oleoso, inodoro e insípido”.  Se recomienda añadir “una pequeña cantidad de lanolina para facilitar su absorción por la piel”. Puede comprarse hasta en envases de 185 kilogramos en esta página de materias primas farmacéuticas.

Me voy explicando. Resulta que esta semana nuestro presidente del Gobierno se ha ido de viaje a Suiza, el país de las blancas montañas y el dinero negro. Al pobre Zapatero se lo han llevado como a esas señoras del Diario de Patricia: creían venir por un bocata de mortadela y se encuentran con que el niño es gigoló.

El caso es que ZP creía que se le llevaban por ser presidente de la Unión Europea. Él se imaginaba una simpática cumbre en un palacio hecho de canapés. En cambio, lo que le esperaba era una reunión de señores con chistera y puro. De hecho, algo empezó a sospechar cuando vio tantos coches del Monopoly aparcados en la puerta.

Pasó lo que tenía que pasar. En el templo del capitalismo a Zapatero le esperaban con el rodillo detrás de la puerta. El FMI le dijo que dónde creíamos que íbamos los españoles con tanto sueldo y que empezáramos a pensar en bajárnoslo. Las agencias de rating le reprocharon que como siguiera con tanto Plan E le iban a contar a todos que no somos de fiar y que no nos dejen ni un duro.

Así que Zapatero se ha vuelto de Suiza con una maleta cargada de souvenirs. De momento, sólo nos ha dado la postal: una simpática subida de la edad de jubilación. En la foto sale una simpática pareja de ancianos en una sucursal del BBVA contratando un plan de jubilación privado.

Pero el regalo gordo, gordo, nos ha prometido que nos lo enseñará el viernes, aunque ya sabemos todos de qué se trata. Una camiseta con la inscripción “Mi presi estuvo en Davos y me compró esta bonita reforma laboral”. Aquí llevan años ya en los escaparates de los mismos chiringuitos. Nos la han intentado vender Díaz Ferrán, Rajoy, y hasta el bigote de Aznar… Y Zapatero siempre nos decía lo mismo al pasar delante de esas tienduchas: “Yo nunca te regalaría una cutrada de esas…”

Dice la vicepresidenta De la Vega que hacen falta “medidas valientes”. No, lo que nos hace falta son políticos valientes. Que expliquen a los ciudadanos dónde se está yendo todo su dinero y que se planten ante todos estos ladrones de cuello blanco.

A AIG, la mayor aseguradora del mundo, los ciudadanos estadounidenses le dieron 182.000 millones de dólares para salvarla de la ruina. Replay: 182.000.000.000$. Ahora va a regalar 100 millones en bonus a los ejecutivos de la sección que llevó la compañía a la bancarrota. A Bank of América, los mismos parias le dieron 45.000 millones para comprar Merrill Lynch. La jugada les ha salido bien y ya los han devuelto. Así que se van a repartir 4.400 millones. El jefe, Brian Moynihan, para celebrarlo, se ha subido el sueldo base a casi 1 millón de dólares.

Pues eso, que mañana nos darán el regalo. Yo, por si acaso, ya he hecho mi pedido.

P.D. Fito se aburre y sigue pariendo canciones sueltas que publica en Spotify. ¿Qué trama? Cómo se entere la SGAE…


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